ASUNCION de la VIRGEN MARIA

Patrona de Asunción, Paraguay
Patrona de Jamaica
Fiesta  15 de agosto

Breve historia de la advocación

La Virgen María fue preservada de la corrupción del sepulcro y como su Divino Hijo, ha sido llevada a la gloria del Cielo. Los argumentos son varios, entre ellos, la unión de la Santísima Virgen con su Hijo y es imposible que al terminar su vida permanezcan separados de él.
Por su predestinación, preservada de toda mancha de pecado: incluyendo el pecado original, de su virginidad intacta aún en la maternidad y asociada siempre a la obra de Redentor. La Virgen María terminó su tiempo de vida terrenal fue asumida en cuerpo y alma a la gloria celestial.
El papa Pío XII, el 1 de noviembre de 1950, definió el dogma de la Asunción de María a la gloria celestial.

(Haga clic en la imagen para ampliar y descargar)


Oraciones

Oración a la Asunción de la Santísima Virgen
Gloriosa Virgen María, Hija predilecta del Padre eterno; Madre del Verbo Divino; Esposa del Espíritu Santo, en quien Dios puso complacido todas sus gracias y misericordias, elevándote en cuerpo y alma al Cielo.
Eres más hermosa que la luna, más resplandeciente que el sol, más bella que la aurora y más poderosa que todos los enemigos de tus hijos, los hombres.
Madre tierna y bondadosa de los pecadores, por estas cualidades tuyas, alcánzame del Señor el perdón de mis pecados; la perseverancia en el bien, el amor de tu divino Hijo Jesús y concédeme tu protección maternal en la vida y en la muerte para que pueda en la dichasa eternidad glorificar a Dios por los siglos de los siglos. Amén.

Oración de Consagración a Nuestra Señora de la Asunción
(patrona de Asunción, Paraguay) 

Santa María de la Asunción,
Madre y Señora nuestra;
Desde sus orígenes, esta tierra paraguaya
sintió la bendición de tu presencia materna.
Tú eres la Inmaculada, la llena de gracia:
en tus oídos está el anuncio del Ángel;
en tus labios, el cántico de alabanza;
en tus entrañas virginales, Dios hecho hombre;
en tu corazón de madre, la cruz de la Pasión;
en tu frente, la luz y el fuego del Espíritu Santo;
Bajo tus pies, el maligno derrotado.
Madre Santísima;
como hijos de esta tierra paraguaya
nos consagramos a ti.
Ponemos nuestro corazón en el tuyo,
así como en tu corazón está el de tu Hijo Jesús.
Que nuestra indiferencia se convierta
en la fe que da alegría y esperanza.
Que la familia permanezca unida.
Que los pobres tengan casa y pan;
que los ricos, el don de la solidaridad;
que los pecadores se convertirán a Jesús.
Así, nuestra patria será un espacio
donde podamos construir,
en las pequeñas comunidades,
el Reino de tu Hijo,
un reino de justicia, de verdad, de amor y de paz.
¡Salve Señora de la Asunción,
gloriosa fundadora de nuestra gran nación,
al Paraguay bendiga tu casto corazón! Amén.


Otras imágenes